La actuación abarca casi todo el meandro que rodea el término municipal de Talamanca del Jarama, aguas abajo de los parajes denominados La Ribera y San Román, a escasa distancia del Puente Romano, hasta el paraje conocido como La Dehesa. Antes de ser devastada, la ribera era suave, arbolada y con playas arenosas en su margen izquierdo, del lado del pueblo. Su margen derecho es un cantil abrupto la mayor parte del recorrido y que ha sido fuertemente erosionado por la maquinaria pesada en varios puntos.
Mediante las obras realizadas, el responsable de las obras se ha anexionado una gran superficie a sus tierras, al desplazar el cauce del río al margen opuesto y rellenar, mediante el dragado del río y el rascado de la orilla opuesta, la amplia zona ocupada por la ribera y el cauce de crecidas del río. De esta forma ha desfigurado completamente la forma de la ribera y del río, reclamando ahora como de su propiedad todo el terreno robado al río y al Dominio Público Hidráulico.
De hecho en una acción anterior para ampliar los terrenos de la finca, ya se habían acercado las vallas al río considerablemente, dejando en el interior de la finca una parte considerable del cauce de crecidas del río, incluyendo unos diques de contención hechos con malla metálica y cantos del río, que el pasado se habían dispuesto en la zona para protegerla contra avenidas. Por ello el argumento usado para pedir la autorización de limpieza a la Confederación Hidrográfica del Tajo (la inundación de parte de su finca en las crecidas) no se sostiene, puesto que se había incluido parte del cauce de crecidas en la finca.