
El peso de la cuestión demográfica en el proceso del desarrollo, una vez reconocido como tal, viene siendo apreciado de diversas maneras.
Hay quienes afirman que los país es del Tercer Mundo están demasiado poblados, y que de este hecho deriva principalmente su situación de subdesarrollo: en este caso, el primer acto a realizar para adelantar el día en el que pueda allí vivirse mejor consiste en limitar su población.
Por otra parte hay quienes afirman que las características demográficas de numerosas zonas del Tercer Mundo, particularmente en lo que respecta a la densidad, son muy bajas, lo que conduciría a pensar que el peso de la población no es una variable fundamental en el proceso de desarrollo. Si comparamos, por ejemplo, la población de los Países Bajos (aproximadamente diciocho millones de habitantes, en una superficie catorce veces menor que la de Francia) con la población del Senegal (de unos siete millones de habitantes en una superficie tres veces menor que la de Francia) tendríamos que constatar que el peso demográfico no es necesariamente la única variable que empeña o favorece el desarrollo. Sin duda alguna, otros elementos como la historia, el medio ambiente, los recursos naturales, la acumulación de técnicas (tanto en cultura como en capital) y los mismos sistemas políticos, desempeñan un papel a tener en cuenta en el estado de desarrollo de un pais. No han faltado voces que han alertado - (a raiz de la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro, Junio de 1992) - sobre la inmposibilidad de especular única y exclusivamente en torno a las variables demográficas, sin vincular éstas a otras tan importantes como por ejemplo los recursos naturales.
La polémica en cuestión no deja de tener gran interés, no sin por ello temer que pueda desembocar a veces en especulaciones superficiales o en debates de especialistas oscuros o profanos. Las decisiones a las que puedan conducir mantienen el riesgo de ser tomadas en nombre de consideraciones no demasiado explícitas, que no tienen mucha relación con el núcleo del problema (sobrecarga poblacional del entorno) sino que más bien podrían reflejar alguna otra preocupación, como por ejemplo la relevancia geoestratégica o política.
Sin embargo, la cuestión demográfica puede a veces también ser tomada de manera demasiado simple y prosaica: nos referimos al hecho sencillo de traer hijos al mundo, lo cual hasta el momento está ligado indisolublemente a las mujeres. En este sentido, introducir de nuevo la problemática de la mujer en el debate demográfico está lejos de resultar irrelevante: ¿cómo abordar la triple relación existente entre mujer, demografía y desarrollo.