
El pastoralismo, bajo la forma de trashumancia o nomadismo, constituye una práctica corriente de vida en las zonas áridas y semi-áridas, cuya naturaleza dificilmente favorece la sedentarización. Los trashumantes fijan su domicilio en un lugar determinado y cultivan algún cereal mientras su ganado sigue cada año las rutas migratorias que lo llevan a los mismos pastizales, adaptándose a los regímenes de lluvias y el crecimiento de los pastos. Los nómades en cambio, construyen asentamientos temporales que les permiten moverse con el ganado, también siguiendo con bastante regularidad las rutas ya trazadas. Por ejemplo, los Turkanas del norte de Kenya migran respetando sus divisiones territoriales o "ekitelas". Cada territorio tiene sus propias áreas y patrones migratorios que se repiten periodicamente según las condiciones climáticas. Habitualmente los Turkanas permanecen en las planicies durante la estación de las lluvias y se mueven hacia las montañas en el período seco. La división del trabajo se adapta a las necesidades del ganado, sobre todo bovino, pero también los camellos, ovejas y cabras, que constituye el recurso por excelencia de los nómades: los jóvenes conducen el ganado mayor de las planicies a las regiones escarpadas durante la estación seca; los niños pequeños pastorean cabras y ovejas dentro de áreas más limitadas. Las mujeres recolectan agua en profundos pozos excavados en las cuencas secas de los ríos para dar de beber al ganado. También ordeñan los animales y preparan el cuero, la leche ácida, grasa, etc. y matan los animales pequeños. Los ancianos se ocupan de la distribución de los animales sacrificados y de las ceremonias correlativas. Finalmente, los guerreros tienen como función proteger el ganado y las áreas de pastoreo de las incursiones de los grupos vecinos[49]
Lynne Brydon[50], citando a Llewelyn Davis, hace notar que entre los Maasai, comunidad también eminentemente pastoral, se le asigna a las mujeres, al momento de contraer matrimonio, el cuidado de una parte del ganado del marido. Ella desempeña además diversas otras tareas, tales como la recolección del estiércol del ganado que constituye la materia prima para la construcción y reparación de sus viviendas, se preocupa del abastecimiento de leña y de agua, etc. Pese a que la mujer se hace reponsable de la gestión y reproducción del rebaño, no tienen un derecho de propiedad sobre el mismo. Ello significa que si muere el marido, sólo puede retener el control sobre "su" ganado, en caso de procrear hijos varones, en su calidad de madre del heredero. En caso contrario quedará a merced de la buena voluntad de sus parientes o vecinos. si cuenta con hijas, intentará consolidar su estatus manteniendo a su lado alguna de ellas que pueda, a su vez, procrear hijos varones para su descendencia. Es decir, el acceso a los bienes productivos básicos para la subsistencia se dá a través de su vinculación con un hombre (marido e hijo). El hijo le proporciona asimismo acceso a la fuerza de trabajo representada por las nueras.
[49] Patricia Bifani, 1992: Turkanas, Dogs and Diseases. Traditional Lifestyles and Health. ENDA-Editions, Occasional Papers Nº146, Dakar, Senegal.
[50] Lynne Brydon & Sylvia Chant:1989, Rutgers, University Press, USA.