
La Asociación de Mujeres de Cissin-Natenga, que creció gracias a un programa de alfabetización para mujeres católicas y que ahora tiene muchas afiliadas con independencia de sus ideas religiosas, pidió ayuda al vicesecretario de la ONSL encargado de la educación obrera. Se aconsejó a las mujeres que constituyeran una asociación propia con objetivos determinados, se afiliasen al sindicato y pagaran la cuota de adhesión. Seguidamente, la asociación obtuvo varios tipos de ayuda del sindicato; por ejemplo, orientación por parte de la persona encargada de los programas para la mujer, meterial educativo e incluso lámparas para organizar cursos nocturnos complementarios de los celebrados durante el día. Más tarde, la ONSL ayudó a la asociación a solicitar y obtener de las autoridades competentes un solar para construir un centro permanente de alfabetización y artes y oficios. Por otra parte, la ONSL aprovechó sus relaciones con el UNICEF para obtener ayuda suplementaria; por ejemplo, una máquina de coser y una instalación de fabricación de jabón para el centro. Además, el UNICEF formó a dos miembros de la asociación en elaboración de jabón y secado de legumbres y hortalizas. Se obtuvieron otras ayudas para el centro, de la CIOSL y de la Federación General de Trabajadores Belgas.