Sr. Presidente, señoras y señores, es para mí un honor dirigirme a ustedes, en el círculo de Bellas Artes, en estas Jornadas sobre el futuro de Naciones Unidas desde los derechos humanos. Deseo expresar mi felicitación a la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, por la organización de un debate sobre un tema tan importante como el que hoy nos reúne aquí, así como mi agradecimiento al profesor Fernando Mariño Menéndez, vicepresidente de la misma, por haberme invitado a participar en este seminario.
En Naciones Unidas se está celebrando un amplio debate en tomo a Un programa de desarrollo, desde que en el 47 periodo de sesiones se pusiese en marcha su preparación. Dado el carácter abierto del proceso todavía no podemos sino limitamos a establecer ciertos elementos esenciales del debate, así como a señalar aquellos que, a nuestro juicio, son importantes en ese proceso de reflexión, que se inició con la resolución 47/181 de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 22 de diciembre de 1992, en la que se mandataba al Secretario General para que: "presentase, en consulta con los Estados miembros, un informe sobre un programa de desarrollo, teniendo plenamente en consideración los objetivos y acuerdos que la Asamblea General ha aprobado en materia de desarrollo, y que contuviese un análisis y recomendaciones sobre las formas de realzar el papel de las Naciones Unidas y la relación entre las Naciones Unidas y las Instituciones de Bretton Woods en la promoción de la cooperación internacional para el desarrollo, dentro del marco y las disposiciones de la Carta de las Naciones de los convenios constitutivos de las instituciones de Bretton Woods incluida, entre otras cosas, una lista anotada de esferas y marcos sustantivos que las Naciones Unidas deberán abordar en dicho programa, así como sus opiniones sobre las prioridades al respecto para consideración de los Estados miembros".
En un primer momento, el secretario General redactó una nota, el 29 de noviembre de 1993 (A/48/689), sobre los progresos realizados en la aplicación de la resolución, en la que se ponían de manifiesto las razones que justificaba la elaboración de un programa de desarrollo. Posteriormente, y de conformidad con el mandato inicial, el Secretario general distribuyó un Informe sobre un programa de desarrollo (A/48/935), de 6 de mayo de 1994, con objeto de recabar la opinión de todos los Estados miembros, así como de los organismos de Naciones Unidas y de otros sujetos y actores de la vida internacional que le llevaron, el 11 de noviembre del mismo año, a redactar unas recomendaciones sobre un programa de desarrollo (A/49/665). Finalmente, se nombró un grupo de trabajo , que está examinando las diversas facetas de la cuestión.
Vamos a articular nuestra intervención en tres partes en las que vamos a analizar, (I) algunas de las causas y de los elementos más relevantes de la situación de los países en desarrollo, (II) las dimensiones tradicionales que dicha situación ha tenido desde la perspectiva jurídica internacional para, finalmente, (III) entrar a analizar los elementos del proceso de elaboración de la Agenda de desarrollo. El examen de los puntos (1) y (II) cobra sentido en la medida en que es necesario conocerlos para valorar el alcance y las posibilidades de la Agenda para el Desarrollo de las Naciones Unidas.