(Director del Comité Nacional para el Cincuentenario de las Naciones Unidas en España).
En nombre del Ministerio de Asuntos Exteriores y en nombre del Comité Nacional Español para la celebración o conmemoración del cincuentenario de las Naciones Unidas, quiero expresar mi satisfacción por estas jornadas organizadas por la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos sobre los 50 años de las Naciones Unidas y el futuro de la Organización desde los derechos humanos.
El Profesor Carrillo Salcedo nos recordaba hace pocos meses, citando al Profesor Truyol en un acto de la Asociación de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de España, que es difícil hablar hoy en día de una celebración del cincuentenario de Naciones Unidas. Ni siquiera podríamos decir nada de celebrar dentro de un par de años el establecimiento de la Declaración de los Derechos Humanos. El Profesor decía que no podemos hablar de celebración sino a lo más de conmemoración Ante la situación de grave crisis porque pasa hoy en día la Comunidad Internacional, las guerras que nos asolan y las tremendas conculcaciones de los derechos humanos, nos tienen que hacer pensar en que hay muchísimo que hacer y poco, quizá, que celebrar. Sin embargo, es necesario recordar que ya hace 50 años los padres de la Carta de las Naciones Unidas en su preámbulo ya manifestaron su preocupación, la preocupación internacional por los derechos humanos.
Si recordamos que en el preámbulo de la Carta se reafirma la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos del hombre y la mujer, sí nos da pie para empezar, quizá, a conmemorar y, de alguna forma, a celebrar los cincuenta años de las Naciones Unidas. La misma Carta en su artículo primero, recordemos que declara como propósito la cooperación internacional en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y desde hace 50 años la Comunidad Internacional procura hacer cumplir con ese artículo primero de la Carta de las Naciones Unidas.
Después, en el artículo 55, establece que la Organización promoverá el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos. Labor que se lleva a cabo a través de la Comisión de Derechos Humanos, a través de la Tercera Comisión de la Asamblea General y a través del propio ECOSOC. Hay que recordar que el artículo 62 señala como una función del Consejo Económico y Social la de hacer recomendaciones con objeto de promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y a la efectividad de tales derechos.
Pero la Carta en sí no contenía una enumeración y una definición de los derechos humanos y libertades fundamentales y este vacío iba a ser llenado por la propia Asamblea General que en 1948, sobre un proyecto de la Comisión de Derechos Humanos, establecida por el ECOSOC, aprobó el 10 de diciembre la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración -ustedes conocen mejor que yo este tema puesto que dedican sus trabajos ejemplares a ello- enumera y define los más importantes derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y tiene un indiscutible valor programático.
Las Naciones Unidas han venido realizando un importante esfuerzo codificador plasmado en una serie de convenciones, como la de prevención y sanción del delito de genocidio, la de imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad, la Convención sobre la eliminación de todas las Formas de discriminación y aquella otra. Convención sobre la eliminación del crimen del apartheid...Siguiendo someramente la historia de los trabajos de las Naciones Unidas no podemos olvidar que en 1966, el 19 de diciembre, la Asamblea General aprobó el Pacto Internacional sobre derechos económicos, sociales y culturales, y el Pacto Internacional sobre derechos civiles y jurídicos, ambos ratificados por España. El Comité de Derechos Humanos se preocupa del seguimiento del cumplimiento de estos pactos por los Estados participantes mediante los procedimientos de presentación de informes, el de puesta en marcha de reclamaciones por parte de un Estado contra otro Estado parte o bien, incluso, a través de reclamaciones individuales de las personas basadas en el Protocolo Facultativo del Pacto.
España ha aceptado la competencia del Comité de Derechos Humanos y la del Protocolo Facultativo de dicho Pacto Junto a ello, la labor del Consejo Económico y Social y la labor de la Comisión de Derechos Humanos es fundamental en el seguimiento de las contravenciones de los derechos humanos en los diversos países.
Como ustedes saben, el ECOSOC a través de su Comisión de Derechos Humanos y la Tercera Comisión de la Asamblea General estudian, año tras año, la situación de los derechos humanos en una serie de países e investigan a través de la creación de relatores que estudian los derechos humanos en varios países. Como saben ustedes, también la Comisión de Derechos Humanos que celebra sus sesiones en Ginebra en el primer trimestre de cada año, escucha con enorme interés las aportaciones que las Organizaciones No Gubernamentales quieran presentar a esta Comisión. Por último, recordaba el Sr Zamorano hace unos momentos, que hace dos años la Conferencia de Viena sobre derechos humanos trazó el curso de las acciones que ha de llevar a cabo la Comunidad Internacional en el campo de los derechos humanos en el próximo siglo.
Aparte de ello, la figura del Alto Comisionado ha constituido un paso trascendental para el respeto de los derechos humanos.
Debemos reconocer la importante naturaleza preventiva de las tareas de los órganos establecidos por los tratados y los diversos mecanismos sobre derechos humanos así como de los servicios que ha empezado a prestar el Alto Comisionado. La promoción y protección de todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo, es una parte integral del proceso de desarrollo, un desarrollo sostenible tal como ha quedado establecido en la Cumbre de Río, y un desarrollo que tenga como centro, precisamente, a la persona humana, destacado especialmente también en la Declaración y el Programa de Acción de la recientemente celebrada Cumbre de Copenhague.