Gracias Sr. Presidente, señores y señoras, estimados amigas y amigos, es un honor para nosotros participar en este interesante evento sobre el futuro de las Naciones Unidas, los 50 anos, y los derechos humanos. Nos congratulamos porque en particular el tema de los derechos humanos es, ustedes bien lo saben, el eje que preside toda actividad del sistema de Naciones Unidas; les felicito cordialmente por ello, por esta magnífica iniciativa y les deseamos lo mejor en el transcurso de las jornadas de estudio.
La conmemoración del medio siglo de existencia de la ONU ha dado lugar a un análisis crítico de la labor de las Naciones Unidas, sus triunfos y sus errores, de ahí la importancia e iniciativas como ésta que contribuyen positivamente al debate sobre cómo asegurar el éxito de la Organización de Naciones Unidas en sus actividades del presente y del futuro.
A lo largo de la existencia de la Organización hemos visto la positiva evolución de las normas que han forjado estándares internacionales en materia de derechos humanos; sobre esa base estamos construyendo un concepto universal de respeto a la dignidad y a los derechos humanos en lo que alguna vez, el Secretario General Boutros Ghali definiera como el lenguaje común de la humanidad.
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos que tuvo lugar en Viena en 1993, sin duda ninguna marcó un hito importante en esta lucha, de allí emanaron la Declaración y Programa de Acción de Viena que han consolidado la expresión del consenso de la Comunidad Intencional sobre el futuro del programa de Naciones Unidas en el campo de los derechos humanos.
En el marco de ese espíritu de cooperación y solidaridad de Viena fue también poco tiempo después establecida la función del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, en titular es el funcionario de Naciones Unidas con la responsabilidad principal en materia de los derechos humanos.
Desde marzo de 1994 el Embajador Don José Ayala Lasso ha venido ejerciendo esta función que le fuera encomendada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante este tiempo se ha dedicado a tratar de sentar las bases para la aplicación universal y más efectiva de las Convenciones que rigen el respeto por los derechos humanos, la coordinación de las diversas actividades en esta esfera, la promoción de proyectos encaminados a facilitar la puesta en práctica de normas y programas de derechos humanos y en términos generales la difusión global del mensaje de una nueva visión de los derechos humanos. La propia función del alto Comisionado no pretende duplicar o sustituir mecanismos ya existentes para la promoción y protección de los derechos humanos sino más bien complementarlos y reforzarlos. Además de ello la figura del Alto Comisionado agrega un elemento adicional a estos esfuerzos en el campo político diplomático: la Asamblea General ha confiado a este alto funcionario la responsabilidad de entablar diálogos con los Gobiernos a fin de asegurar el respeto por los derechos humanos.
Esta potestad le permite abordar tan delicado e importante asunto en los más elevados estatus de decisión y autoridad internos con el objeto de obtener resultados y realizar avances. En sus visitas ha pedido al Embajador Ayala en forma sistemática a los gobiernos que suscriban y ratifiquen los instrumentos internacionales de los derechos humanos para asegurar la universalidad de los estándares reconocidos universalmente. Al elaborar la estrategia de la oficina del Alto Comisionado para obtener sus objetivos el Embajador Ayala ha identificado algunas áreas que realmente merecen una particular atención Naciones Unidas como bien sabemos está particularmente empeñada en promover y en aplicar actividades de alerta temprana y acciones preventivas de las violaciones de derechos humanos; realmente existe un convencimiento de que una gestión de prevención hoy en día podrá evitar en el futuro consecuencias lamentables para los derechos humanos o tragedias humanas quizá de mayores dimensiones. Existen demasiados ejemplos de catástrofes que bien se podían haber evitado de haberse prestado suficiente atención a las causas que las provocaron. Tal vez una de las estrategias más efectivas para la prevención es la educación en materia de derechos humanos, el Alto Comisionado y el Centro de Derechos Humanos están dedicando mucha atención a esta actividad en el convencimiento de que educando a las personas se puede inculcar y promover mejor una cultura universal de derechos humanos. En el marco del decenio internacional para la educación en materia de derechos humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994, las Naciones Unidas se han dirigido a todos los jefes de Estado y de Gobierno para solicitarles su apoyo a esta iniciativa mediante el establecimiento de comités nacionales que se dediquen a la puesta en marcha de los objetivos del decenio. Estamos realmente convencidos de que invertir ahora en la educación para los derechos humanos puede asegurar rendimientos positivos en el futuro y tener como resultado sociedades que sean más solidarias, más prósperas y al mismo tiempo que sean más participativas.
Otro esfuerzo en esta misma línea de acción ha sido la creación y fortalecimiento de instituciones nacionales para los derechos humanos; a través de este mecanismo los países podrán progresar por sus propios medios en la consolidación de estructuras y metodologías dedicadas a promover y proteger los derechos humanos. En consonancia con esto Naciones Unidas ha buscado con los Gobiernos la manera de facilitar mayor cooperación técnica para los programas y proyectos nacionales en este campo.
Estas acciones se encuadran dentro de una estrategia de apoyo para los gobiernos en sus autoesfuerzos teniendo presente que la responsabilidad final sobre los derechos humanos en la práctica recae sobre ellos. Además, estas iniciativas incentivan y al mismo tiempo atraen aportes adicionales tanto de carácter económico como político por parte de otros gobiernos así como organismos intergubernamentales y organismo no gubernamentales. Un ejemplo muy cercano a nosotros radica en la acción que la oficina del Alto Comisionado está efectuando para ayudar a los esfuerzos internos para el fortalecimiento de estructuras de derechos humanos y en particular, en este caso, nos gustaría referirnos a la ex-Yugoslavia. Realmente complace constatar el fin de una guerra fratricida que durante los últimos años causó tanta muerte y destrucción en la región de los Balcanes; precisamente a esta hora en que nos reunimos acá en Madrid, en París se está firmando un acuerdo final con los representantes de los gobiernos involucrados en esa guerra más EE.UU y también la presencia de Naciones Unidas. En el proceso de establecimiento de la paz y reconciliación que está comenzando en esos territorios resulta obvio que los derechos humanos deben y van a jugar un papel de trascendental importancia.
Quisiera contarles que precisamente ayer en París en la sede de la Unesco, el presidente de Bosnia-Herzegovina también ha firmado un acuerdo con el Director General de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, relativo precisamente al tema de la educación en derechos humanos, lo que también resulta otro elemento alentador.
El respeto por los derechos humanos garantizado por una infraestructura competente y experimentada en toda la zona es indispensable para asegurar que ese proceso de reconstrucción se lleve a cabo con éxito y produzca los resultados perseguidos.
Otro campo de acción al que las Naciones Unidas dedica particular atención y constituye, Un elemento fundamental del trabajo es el derecho al desarrollo. Se está trabajando en un ambicioso proyecto que tiende a obtener resultados prácticos; se procura involucrar a instituciones y personas que trabajan en el campo del desarrollo económico y social para que, puedan tener más presente los efectos de las políticas económicas y de desarrollo en el disfrute de los derechos humanos.
La ONU ha considerado que su programa de derechos humanos debe optar por un claro enfoque globalista orientado a la aplicación del derecho al desarrollo. En el nivel nacional el concepto multidimensional del derecho al desarrollo debe incorporarse en los planes respectivos a nivel internacional, deben ampliarse la coordinación y la cooperación entre las agencias de sistema de la ONU y las instituciones financieras internacionales y a nivel de la Secretaría las cuestiones relativas al derecho al desarrollo deben incluirse en las actividades, en todas las unidades pertinentes.
Debemos destacar por otra parte que muchos órganos y programas de las Naciones Unidas y algunas instituciones financieras ya se encuentran trabajando en la realización del derecho al desarrollo a través de sus actividades en los temas de la mujer, en el tema del niño y de otros grupos más necesitados, así como en los campos de la salud, de la educación y de distintos asuntos de índole social. Es un hecho que las Naciones Unidas y particularmente la instancia del Alto Comisionado están resueltos a reforzar la cooperación con .tales instituciones para hacer del derecho al desarrollo, que es un derecho inalienable, una .realidad para las personas más necesitadas en este mundo.
Sostenemos por otra parte que la próxima etapa de la humanidad que se desenvolverá en medio de un panorama incierto y desafiante será sin embargo o constituirá una etapa de esperanza para la civilización.
El próximo milenio está destinado, como lo ha dicho el Secretario General Boutros Ghali, a convertirse en una época de humanismo en la cual se habrán compaginado una multiplicidad de valores y de patrones de comportamiento que colocarán a los derechos humanos en un elevado pedestal; nos anima la esperanza de que el programa de derechos de Naciones Unidas jugará y estará obligado a jugar un papel protagonista dentro del esquema de esta nueva agenda para el siglo venidero. Exactamente en tres años volveremos a conmemorar otra fecha célebre del sistema de la Organización Mundial y particularmente de los derechos humanos porque se van a cumplir 50 años desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Tenemos todos fe en que para esa conmemoración hayamos avanzado sustancialmente hacia un mundo donde las nociones teóricas y prácticas de los derechos humanos integradas en la vida diaria de las personas en todo el planeta. Con el apoyo que estamos seguros que brindarán los gobiernos a Naciones Unidas en materia de derechos humanos así como el que ofrecerán las Organizaciones no Gubernamentales e instituciones de las Naciones Unidas, estamos realmente convencidos que adelantaremos en forma notable en dirección a esa meta. Les reiteramos nuestros parabienes por esta jornada de estudio y obviamente les deseamos lo mejor en las conclusiones en este mismo encuentro.
Muchas gracias.