1.- Nosotros, los participantes del Foro Internacional de ONG en el Foro Global 92, nos hemos reunido en Río de Janeiro como ciudadanos del planeta Tierra con el fin de compartir nuestras reflexiones, nuestros sueños y nuestros planes para crear un nuevo futuro para nuestro mundo. Salimos de estas deliberaciones con el profundo sentimiento de que en la riqueza de nuestra diversidad, compartimos una visión común de una sociedad humana basada en los valores de la simplicidad, el amor, la paz y el respeto por la vida. Avanzamos ahora en solidaridad, para movilizar la moral y los recursos humanos de todas las naciones en un movimiento social unificado, comprometido con la realización de esta visión.
2.- La urgencia de nuestro compromiso crece debido a que los jefes políticos del mundo, en las deliberaciones oficiales de la Cumbre de la Tierra, han decidido ignorar muchas de las causas fundamentales de la aceleración de la devastación ecológica y social de nuestro planeta. Mientras que ellos se dedican a elaborar un sistema económico que sirva los intereses a corto plazo de unos pocos, a expensas de los de la mayoría, la dirección de un cambio fundamental recae, por defecto, sobre las organizaciones y movimientos de la sociedad civil. Aceptamos este desafío.
3.- Al hacerlo, deseamos recordar a los dirigentes políticos y administrativos del mundo que la autoridad del Estado y los poderes de las empresas privadas son derechos acordados a tales instituciones por el pueblo soberano, la sociedad civil, para que sirvan a los intereses del colectivo humano. Es derecho del pueblo pedir que los gobiernos y las empresas dependan de la voluntad y los intereses públicos. Sin embargo, a través de un proceso de integración económica global impuesto al mundo por los gobiernos del Grupo de los 7 (G-7), las instituciones del Bretton Woods -el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT)- y las corporaciones transnacionales, el derecho soberano y la capacidad de los pueblos del mundo para proteger sus intereses económicos, sociales, culturales y ambientales contra el creciente poder del capital transnacional, están siendo rápidamente degradados.
4.- Esta degradación es sólo una de las numerosas consecuencias nefastas de un modelo de desarrollo basado en la búsqueda del crecimiento económico y el consumo, excluyendo los intereses humanos y naturales. Otras de las consecuencias son el empobrecimiento espiritual de la sociedad humana, el empobrecimiento económico de cerca de 1200 millones de personas, el rápido ahondamiento de la brecha que separa a los ricos de los pobres, el racismo económico, la explotación institucionalizada de la mujer, el desplazamiento de millones de personas de sus tierras y comunidades, la marginación de los minusválidos y la progresiva destrucción de los sistemas ecológicos que nos sustentan.
5.- El camino de crecimiento de la deuda internacional, los ajustes estructurales, la desregulación del mercado, el libre comercio y la monopolización de los derechos de propiedad que dominan actualmente la acción y el pensamiento político, es un camino de autodestrucción colectiva y no de desarrollo sostenible. Usaremos nuestros votos, nuestra autoridad moral y nuestro poder de presión para quitar de sus puestos de autoridad a aquellos que insisten en imponer políticas social y ecológicamente destructivas al servicio de intereses de élites.
6.- Las instituciones de Bretton Woods han servido como instrumento fundamental por medio del cual se han impuesto al mundo dichas políticas destructivas. Ellas constituyen una barrera formidable para el desarrollo justo y sostenible. Lucharemos por su transformación o reemplazo por instituciones más adecuadas. No debemos permitir que se apoderen del control del programa de sustentabilidad mientras no se hayan tornado completamente transparentes, públicamente verificables y defensoras de los intereses humanos.
7.- Las fuerzas militares del mundo sobreviven sobre todo como instrumentos para proteger los intereses de algunas élites y reprimir la intranquilidad social que resulta de la injusticia económica. Además pesan fuertemente sobre los escasos recursos ecológicos de la Tierra. Bregaremos por su eliminación y la transferencia de sus recursos hacia mejores objetivos. Como primer paso lucharemos por el fin del comercio internacional de armas y la asistencia técnica que recibe.
8.- Estas son realidades que el proceso de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) ha evitado. Las mismas son parte de nuestra preocupación central.
9.- Sin embargo, no hemos limitado nuestra atención a la crítica. También hemos tratado de definir nuestra visión de un futuro alternativo, y nuestro programa para llegar a su cumplimiento. Somos diferentes en cuanto a nuestras experiencias y lenguaje. Buscamos alternativas para las cuales no existen modelos definidos. El modelo dominante de desarrollo y las instituciones que lo apoyan, han ido surgiendo en un período de alrededor de 500 años. Las dos semanas pasadas en Río son sólo el comienzo de una alternativa. Hemos logrado un consenso ampliamente compartido en cuanto a que los principios que siguen guiarán en adelante nuestro esfuerzo colectivo.
10.- El objetivo fundamental de la organización económica es satisfacer las necesidades básicas de la comunidad, tales como alimento, techo, vestido, educación, salud, y el disfrute de la cultura. Este objetivo debe tener prioridad sobre todo otro tipo de consumo, particularmente el consumo dispendioso y destructivo como es el caso del consumismo y los gastos militares, dos formas que deben ser eliminadas sin demora. Otras prioridades inmediatas incluyen la conservación de la energía, basándose paulatinamente en la energía solar y convirtiendo la agricultura en prácticas sostenibles que minimicen la dependencia de recursos no renovables y ecológicamente perjudiciales.
11.- Además de la satisfacción de las necesidades físicas básicas, la calidad de la vida humana depende más del desarrollo de las relaciones sociales, de la creatividad, las expresiones culturales y artísticas, la espiritualidad y la oportunidad de ser un miembro productivo de la comunidad, que del creciente consumo de bienes materiales. Todos -incluyendo a los minusválidos- deben tener plena oportunidad de participar en todas estas formas de desarrollo.
12.- La organización de la vida económica en torno a economías locales, relativamente autosuficientes, descentralizadas, que controlen y administren sus propios recursos productivos y tengan derecho a salvaguardar su propio nivel ambiental y social, es algo esencial para la sustentabilidad. Ello refuerza el apego al lugar, estimula la administración ambiental, aumenta la seguridad local de alimentos y sirve a las identidades culturales distintivas. Si los intereses y derechos de la empresa chocan con los intereses y derechos de la comunidad, deben prevalecer los de esta última.
13.- Todos los integrantes de la sociedad, independientemente de su género, clase o identidad étnica, tienen derecho y obligación de participar plenamente en la vida y las decisiones de la comunidad. Los que actualmente son pobres y desposeídos, en particular, deben convertirse en participantes activos. Especialmente centrales en el proceso de toma de decisiones sobre el futuro de la Tierra son los roles, las necesidades, los valores y la sabiduría de las mujeres. Es urgente lograr que las mujeres participen a todos los niveles en la elaboración de las políticas, el planeamiento y la implementación en pie de igualdad con los hombres. El equilibro en materia de sexos es esencial para el desarrollo sostenible. Los pueblos indígenas también aportan un rol conductor vital en la tarea de conservar la Tierra y sus criaturas, así como de crear una realidad que afirme la vida en el mundo. La sabiduría indígena constituye uno de los recursos importantes e irremplazables de la sociedad humana. Los derechos y contribuciones de los pueblos indígenas deben ser reconocidos.
14.- Si bien es cierto que el crecimiento general de la población es un peligro para la salud del planeta, el crecimiento del número de los superconsumistas en el mundo es una amenaza mucho mayor que el crecimiento de la población entre los pobres. Asegurar a todos los hombres los medios para satisfacer sus necesidades básicas es una precondición esencial para estabilizar la población. La libertad reproductiva y el acceso a la asistencia en materia de salud reproductiva así como la planificación familiar son derechos humanos básicos.
15.- El conocimiento es uno de los recursos de la humanidad que pueden aumentar infinitamente. El conocimiento beneficioso de cualquier tipo, incluyendo la tecnología es parte del legado colectivo del Hombre y debería ser compartido con todos los que pueden beneficiarse con él.
16.- Estar esclavizado por la deuda -sea un individuo o un país- es inmoral y no debería ser objeto de derecho internacional o civil.
17.- La transparencia debe ser una premisa fundamental de toda decisión en cualquier institución pública, incluso a nivel internacional.
18.- La implementación de estos principios orientados hacia un cambio profundo, requerirá el compromiso masivo con la educación. Se necesitan nuevos conocimientos, valores y aptitudes a todos los niveles y para todos los elementos de la sociedad. Para este fin nos educaremos a nosotros mismos, a nuestras comunidades y nuestras naciones.
19.- Reconocemos nuestra deuda con la sabiduría y los valores indígenas. Ellos han enriquecido grandemente nuestras deliberaciones y serán fuentes continuas de aprendizaje. Haremos honor a esta herencia y trabajaremos por proteger los derechos de los pueblos indígenas.
20.- Nuestras reflexiones también se han visto enriquecidas por las enseñanzas de las diferentes tradiciones religiosas representadas entre nosotros. Reconocemos el lugar central de los valores espirituales y el desarrollo espiritual en las sociedades que tratamos de crear. Nos comprometemos a vivir con esos valores de simplicidad, amor, paz y respeto por la vida que comparten todas las tradiciones religiosas.
21.- Nuestros esfuerzos en Río han producido algunos Tratados de los Pueblos que definen compromisos más específicos con los demás para actuar a nivel local, nacional e internacional. Estos tratados se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. Todos ellos son documentos en vías de procesamiento. Continuaremos perfeccionándolos a través de numerosos diálogos y negociaciones en todo el mundo, a medida que cada vez más personas se unen a nuestro creciente movimiento.
22.- Invitamos a los dirigentes de empresas y de gobiernos a unirse a nosotros en este acto de ciudadanía global. Sin embargo, ellos deben saber que nosotros ya no esperamos que nos dirijan en la tarea de enfrentar una realidad mundial que hace tiempo han preferido ignorar. El tiempo es demasiado corto y la meta muy alta.
23.- Nosotros, los pueblos del mundo, movilizaremos las fuerzas de la sociedad civil transnacional en pos de un programa ampliamente compartido que una a numerosos movimientos en la búsqueda de sociedades humanas justas, sostenibles y participativas. Al hacerlo estamos forjando nuestros propios instrumentos y procesos, para redefinir la naturaleza y el significado del progreso humano, y para transformar estas instituciones que ya no responden a nuestras necesidades. Damos la bienvenida a nuestra causa a todos aquellos que comparten nuestro compromiso con un cambio pacífico y democrático en favor del planeta en que vivimos y de la sociedad humana que él sustenta.