SURGIMIENTO

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Las mujeres de la Red del Bajío de Guanajuato, desde tiempo atrás, cuando se identificaban como UNORCA, tenían relaciones con el Programa de Empresas Sociales de Grupo de Educación Popular con Mujeres, A.C. (GEM) a través de los talleres nacionales de capacitación. Posteriormente, este programa las invitó a ser uno de los grupos que participara en el proyecto de construcción y consolidación de Centros Regionales de Capacitación en diferentes estados. Durante este periodo de fortalecimiento institucional, se creó el Centro Regional de la Red Mujeres del Bajío (CEREMUBA).

La propuesta del Programa de Empresas Sociales del GEM para participar en el proyecto de Centros Regionales de Capacitación coincidió con el momento en que la Red Mujeres del Bajío estaba dando sus primeros pasos; el apoyo que recibió en cuanto a fortalecimiento institucional resultó fundamental para consolidar el trabajo que se hacía, buscar alternativas de sustentabilidad, superar el aislamiento y la soledad, sentirse parte de un conjunto más global e intercambiar experiencias con los otros equipos regionales que fueron conformando la Red de Centros. Además, con el apoyo del Programa de Empresas Sociales, el CEREMUBA obtiene, en 1996, sus primeros recursos de la cooperación internacional, lo cual les permite financiar cuatro nuevos proyectos y abrir sus oficinas.

En este proceso, el CEREMUBA se planteó tres líneas estratégicas de trabajo que siguen vigentes:

La Red Mujeres del Bajío resulta de un proceso de construcción en dos niveles: es un organismo civil y una organización social que agrupa a empresas de mujeres. En el primer nivel, el objetivo era dar autonomía e institucionalidad al trabajo de promoción, organización y capacitación que había comenzado varios años antes, desde UNORCA. El CEREMUBA es el fruto de esta búsqueda de fortalecimiento institucional. En el segundo nivel, se planteaba dar personalidad jurídica a un conjunto de grupos de mujeres rurales que habían logrado el impulso y la consolidación de 12 empresas sociales. La Red es el fruto de este esfuerzo organizativo.

El apoyo en el rubro de fortalecimiento institucional por parte del Programa de Empresas Sociales permitió clarificar la diferencia entre ambos niveles. Las asesoras del CEREMUBA señalan al respecto: Cuando iniciamos en los talleres con GEM, empezamos a apropiarnos de lo que era el Centro, vimos lo de identidad, quiénes éramos, la misión, qué hacíamos y nos dimos cuenta que teníamos una confusión entre el Centro y la Red, por lo que intentamos clarificar el proyecto.

La construcción del CEREMUBA se hizo mediante una discusión colectiva, es decir, cada una de las mujeres que conformaban el equipo de promotoras de la Red aportó en la definición del tipo de Centro que quería. Esto ayudó mucho a que, desde el principio, se estableciera un funcionamiento de grupo de trabajo.

Al año de reconocerse como CEREMUBA, consiguieron un local propio. Esto representó un paso importante ya que realizaban sus actividades en oficinas de terceros donde se sentían "arrimadas".

Otros aspectos relevantes fueron la profesionalización del equipo, la especialización de sus integrantes según áreas, la división de tareas y la periodicidad de las reuniones de coordinación. La planeación estratégica mejoró su metodología y les permitió fincar responsabilidades, incorporar controles y calendarizar sus acciones. La diversificación de las fuentes de financiamiento constituyó otro cambio fundamental de su trayectoria desde su participación en el proyecto de Centros Regionales de GEM.

Las asesoras del CEREMUBA opinan que parte del fortalecimiento institucional ha sido la búsqueda de recursos. Vimos que teníamos que conseguir nuevos apoyos, hacer proyectos y movernos. Nos sirvió mucho el intercambio de experiencias con los demás Centros, porque en los talleres, nos dimos cuenta que teníamos problemas parecidos.

Para Evelyne, otra cuestión fundamental del fortalecimiento institucional ha sido el manejo de los conflictos, un taller con GEM nos ayudó a asimilarlos y a operativizarlos. En el equipo, se han dado rupturas en las que sufrimos, pero las supimos manejar; es la primera vez que nos enseñan a manejar el conflicto sin costo excesivo en términos humanos y de trabajo. También nos ayudó mucho el tema sobre las etapas de la organización, lo tengo muy presente.

Las fortalezas del CEREMUBA están en la diversidad del trabajo que realizamos, hacemos lo que queremos hacer a partir de las necesidades de las mujeres, no hay nadie que nos imponga nada. Otra fortaleza es la cercanía con la gente, estar donde están las mujeres, tener con ellas una fuerte convivencia. Otra es el crecimiento de las cajas de ahorro. Nuestra ambición no es hacer una institución financiera, sino responder a las inquietudes de la gente y lograr la sustentabilidad. A nivel institucional hemos creado una imagen. En general, el trabajo se ha multiplicado, nos llueven las demandas.

Entre las debilidades destaca el problema de no poder consolidar un equipo, entre otros factores, por la falta de recursos económicos; el reto está en ganar autonomía financiera. También el hecho de que despertamos expectativas que a veces, no podemos satisfacer. La gente espera mucho de nosotras. Otro reto es la construcción de relaciones del CEREMUBA hacia afuera, con diferentes organizaciones sociales e instituciones, sobre todo en el estado de Guanajuato.

LA AUTONOMÍA GANADA.

El equipo entiende la autonomía como un principio y un valor en los que cree y que implican una parte de formación: La libertad se va creando en la práctica, a partir de discusiones, análisis, construcción de consensos para llegar a la toma decisiones. La autonomía es romper los vínculos que sujetan a las mujeres a un deber ser.

El CEREMUBA ha ganado autonomía organizativa; son las mujeres del equipo quienes escogen las líneas de trabajo y acuerdan el uso de los recursos. Se han independizado de UNORCA y, después de la separación, han reconstruido con esta central campesina una relación diferente. Han conquistado una autonomía política, son ellas quiénes deciden qué propuestas apoyar y cuáles pronunciamientos u organizaciones nacionales avalar. Junto a la autonomía han ganado visibilidad, ya se conoce a la Red y se va conociendo al CEREMUBA. En la actualidad están llegando solicitudes a este Centro para que den capacitación y son invitadas a participar a distintas actividades.

A su vez, los grupos que están en la Red van construyendo su propia autonomía; el equipo manifiesta que la primera muestra de ello se observa en su relación con nosotras, ya no nos necesitan tanto para la operación técnica y administrativa. Únicamente les damos seguimiento. Claro que esta autonomía es desigual según los grupos, pero todos manejan su empresa. También, se ve que van ganando una libertad relativa en cuanto a la toma de decisiones en sus familias, cada vez piden menos permiso para asistir a reuniones...

CONSTRUYENDO UNA IDENTIDAD

Para las asesoras del CEREMUBA, trabajar con mujeres les permite construir su identidad personal:

Tratamos de no reproducir en el trabajo la figura paternalista y de tener presente constantemente este riesgo, el reto es ver nuestras propias contradicciones y dificultades y cuidar la forma de atención que damos a los grupos para no repetir prácticas que vayan en contra de nuestra propuesta de crear relaciones distintas. más igualitarias, no discriminatorias.

Como mujer que soy, no puedo separar mi vida privada de mi trabajo, me identifico plenamente, trabajo con todo el cuerpo, con los sentidos y la cabeza. Trabajar con mujeres es una vivencia con resultados concretos, es una realización plena. Significa otro tipo de relación donde pesan la confianza, la solidaridad, el afecto, la complicidad, el entendimiento, pesan otras cosas... Si has recorrido un camino en tu proyecto de vida, te dan ganas de compartirlo con otras mujeres, te nacen las ganas de contribuir a que otras mujeres puedan transformar su situación.

A mí el trabajo con los grupos de mujeres me ha dado todo. Por ejemplo, en mi casa sentí que había ocupado el lugar de mi papá y además repetía sus prácticas, tomaba decisiones, lo que yo decía se hacía, con mis hermanos y con mi mamá repetía su forma de actuar, nunca pensé en involucrar a mi mamá en el trabajo con las mujeres, ahora pienso que ha sido un desperdicio, le hubiera servido mucho. De donde yo vengo, de una comunidad campesina, es difícil salir, lograr las metas, vienen los chismes, es terrible, te hacen sentir que no vales nada, que vas a llegar con un hijo. Yo les he demostrado que no es así y a mí misma también.

Efectivamente, una de las grandes dificultades del Centro es que existe una distancia enorme entre su proyecto de transformación de género y la realidad concreta de las mujeres de la Red. A veces, cuesta aceptar la lentitud de los cambios y se requiere de mucha paciencia y mucho respeto para no presionar, imponer cosas o violentar procesos. Por otro lado, se presentan contradicciones entre las mujeres. Se originan en su cultura de subordinación y conflictúan sus relaciones. Es difícil cambiar esta situación. Para el equipo, superar la intolerancia entre mujeres se ha vuelto un verdadero desafío.

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