CONTEXTO

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El Centro Regional de la Red Mujeres del Bajío (CEREMUBA) es el espacio de enlace, capacitación y asesoría de una asociación civil autónoma que se creó formalmente en 1995, pero que desde 1990 promueve la organización de grupos de mujeres rurales , en los tres municipios de Jerécuaro, Irapuato y Valle de Santiago, (Guanajuato). El trabajo que las asesoras de este Centro han realizado consiste principalmente en:

  1. Generar respuestas económicas para las mujeres, quienes actualmente quedan en las comunidades, debido a la migración de los hombres a Estados Unidos. Por tal motivo, se han impulsado varias empresas sociales en sus poblados. Actualmente, las 92 socias dela Red cuentan con molinos, tortillerías, panaderías y engorda de bovinos.En los ocho años del proceso, otros grupos, apoyados por la asociación, han impulsado zapaterías, talleres de costura y tiendas de abasto.

  2. Crear cajas de ahorro y promover préstamos, con una doble intención:

    El CEREMUBA ha promovido una red de ahorradoras/es que abarca un universo mucho más amplio que las socias de sus empresas.

  3. Defender los derechos de las mujeres, buscando respuestas concretas a la difícil situación que viven, en un medio donde se desconoce hasta los principios más elementales de los derechos humanos y se carece de asesoría jurídica para enfrentar casos de divorcio, pensiones alimenticias, búsqueda de desaparecidos en Estados Unidos, traslado de presos, etc.
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CARACTERÍSTICAS REGIONALES.

El estado de Guanajuato está situado en el centro occidente del país, tiene una extensión de 30,491 km2, lo que representa el 1.6% del territorio nacional y lo coloca en el vigésimo segundo lugar de las 32 entidades,que conforman la República Mexicana, en cuanto a superficie. Su altura sobre el nivel del mar es de 1,800 m.

Por sus riquezas en minerales y su posición céntrica, Guanajuato fue una de las primeras regiones de México en ser colonizadas por los españoles. Su población resulta de un profundo mestizaje entre europeos, purépechas, otomíes, esclavos negros traídos de Cuba por los conquistadores y chichimecas, etnia guerrera y nómada que vivía al norte de la entidad en el siglo XVI. Actualmente, si bien se observan rasgos de la cultura indígena, la gran mayoría de la población habla español. Según los datos del Censo General de Población y Vivienda de 1990, 97.3% de los habitantes no conocía ningún idioma nativo y sólo el 0.0039% no dominaba el castellano.

Por sus características geográficas y sus procesos de desarrollo, se pueden distinguir cuatro regiones en Guanajuato, de acuerdo con los datos aportados por CEREMUBA:

Desde el punto de vista político, el estado de Guanajuato cuenta con 46 municipios y un gobierno local encabezado por uno de los dos grandes partidos de oposición, el Partido de Acción Nacional (PAN). Esta particularidad, interesante en el marco del proceso de democratización del país, ofrece oportunidades a las ONG de concertar proyectos con interlocutores que, por carecer de equipos, desconocer ciertos aspectos de la problemática regional o, sencillamente, vender una imagen de ejercicio del poder distinta, están más abiertos a planteamientos alternativos, pero también crea conflictos, debido a las contradicciones entre las instancias federales y estatales en el manejo del presupuesto y la toma de decisiones.

CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS.

De acuerdo con el XI Censo General de Población y Vivienda, el estado de Guanajuato tenía 3'982,593 habitantes en 1990, siendo el 48.4% hombres y el 51.4 % mujeres. Esta población, como en el resto del país, es predominante joven. En la pirámide de población, más de la mitad de los habitantes tienen menos de 20 años y sólo el 4.3% rebasa los 65.

La población económicamente activa representa 40% de las personas mayores de 12 años; 66% de los hombres recibe un salario por su trabajo, contra solamente 17% de las mujeres. Más de las dos terceras partes de este conjunto tiene entre 15 y 39 años.

La tasa promedio anual de crecimiento es de casi 3%, un poco más que el promedio nacional. En los últimos 40 años, el número de guanajuatenses se ha triplicado y, de mantenerse la misma tendencia, se duplicaría en los próximos 24 años.

Más de la tercera parte de la población vive en las principales ciudades del estado: Guanajuato capital, León, Irapuato, Salamanca y Celaya. Este porcentaje se eleva al 63.5%, si se consideran las 99 localidades urbanas. El resto se distribuye en las 6,518 comunidades rurales que no alcanzan 2,500 habitantes.

Todos los habitantes del estado son castellanizados y han perdido hasta el recuerdo de sus orígenes indígenas, si bien observan algunas costumbres precolombianas, principalmente en las fiestas. En realidad, aún éstas son permeadas por los ritos católicos. Desde la época de la evangelización que acompañó al proceso de colonización en el siglo XVI, la influencia de la Iglesia es sumamente importante en la vida de los pueblos, como lo demuestran las peregrinaciones anuales a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México, las pastorelas en latín que duran toda la noche y el peso de las catequistas en la organización social campesina.

LAS ACTIVIDADES PRODUCTIVAS.

Las más importantes actividades productivas son las agropecuarias, la minería, la petroquímica en Salamanca, las industrias manufactureras (textiles en Moroleón y calzado en León), el suministro de electricidad y agua, la construcción, el comercio, el transporte y los servicios. Entre éstos destaca el turismo atraído por la arquitectura colonial y el Festival Cervantino de Guanajuato y San Miguel de Allende.

En el ramo agropecuario, las zonas más fértiles de Guanajuato, como el Bajío, siempre fueron consideradas "tierras de oportunidades" por los inversionistas mexicanos y las transnacionales, pero actualmente se está transformando el paisaje rural. La fresa, que impulsó la creación de empacadoras y empresas congeladoras en Irapuato, está perdiendo terreno en comparación con el brócoli o el espárrago, destinados a la exportación. Por otro lado, la renta de parcelas ejidales se ha incrementado, incluso en regiones menos favorecidas, para el cultivo de zanahorias, lechugas, coles, etc.

Las superficies sembradas de granos comerciales como el sorgo, destinado a la producción de alimentados balanceados en la porcicultura, o el trigo han disminuido a raíz de la restricción de los créditos, el alza de los costos y la competencia de productos importados. El maíz, que siguió relativamente subsidiado hasta 1996 por su carácter estratégico para el consumo de las clases populares, empezó a escasear desde que se eliminaron los apoyos institucionales, lo que amenaza la autosuficiencia alimentaria. Finalmente, la siembre de alfalfa se ha reducido por la creciente falta de agua, resultando del agotamiento de los mantos friáticos. En términos generales, la disposición de este recurso natural se ha vuelto más importante que la misma tierra y ocasiona, hoy en día, graves conflictos entre los productores.

Si los cambios y las crisis económicas caracterizan la agricultura comercial de las zonas de riego, las de temporal son las más afectadas. En el municipio de Jerécuaro, donde se localiza la mayoría de los grupos de mujeres de la Red, se sigue sembrando maíz para comer, pero la población definitivamente ya no puede vivir del campo. Con un alto grado de minifundismo (las parcelas son de 4 hectáreas en promedio), poca mecanización, desaparición total de incentivos productivos y frecuentes riesgos de siniestro por heladas, exceso de lluvias o sequías, la agricultura de autoconsumo ha perdido toda su capacidad de mantener a las numerosas familias que antaño vivían de ella. Esto explica la considerable migración de hombres y jóvenes al terminar la primaria, pero también, y cada vez más, de mujeres. Sin alternativa de trabajo local y con el atractivo del dólar que, aparentemente, se eleva en la medida que se devalúa el peso, la gente se va ilegalmente "al Norte", pagando, por tratar de sobrevivir, un costo social indescriptible en términos de desintegración familiar, violencia, muertes, desapariciones, drogadicción, prostitución, pérdidas de identidad y frustraciones, como lo reflejan varios de los comentarios de varias participantes en el taller de sistematización de experiencias.

LOS SERVICIOS EDUCATIVOS Y MÉDICOS.

De los niños y niñar entre 5 y 14 años, el 78,8% asiste a la escuales. Xichú y Tierra Blanca, municipios del norte del estado con más población de origen indígena, presentan el mayor grado de deserción escolar. Sin embargo, el analfabetismo se ha reducido en la entidad: de 37.5% en los setenta pasó a 24.1% en los ochenta y a 16.5% en 1990. Actualmente, el gobierno del estado impulsa un ambicioso programa de becas destinado a apoyar a los alumnos con pocos recursos, siempre que tengan un promedio escolar de 8.5 mínimo. Efectivamente, de cada 100 personas de 15 años y más, 26 no terminaron la primaria y apenas 30 superaron este nivel.

En las comunidades campesinas donde se desarrolla el trabajo del Centro Regional de la Red de Mujeres del Bajío, la escolaridad sigue limitada y deficiente, lo que representa un reto metodológico para los talleres de capacitación y la misma organización empresarial. Sin embargo, vale recalcar que, paradójicamente, la migración de los varones desde muy temprana edad ha abierto espacios educativos a las mujeres jóvenes que anteriormente se quedaban en la casa para ayudar a sus madres en el cuidado de sus hermanos menores.

En cuanto a salud, las carencias son todavía mayores. Gran mayoría de la población rural no tiene acceso a la seguridad social y, por lo tanto, tampoco a sus hospitales. En el universo de trabajo del Centro Regional, las únicas alternativas de atención son los sanatorios privados de las cabeceras municipales, Celaya y Querétaro; las clínicas rurales de la Secretaría de Salud, carentes de equipo y medicinas, o los curanderos.

La actitud de la población ante la medicina occidental es ambigua. Por un lado, la gente cree profundamente en remedios caseros y en los poderes y milagros de los numerosos hierberos, brujos y "santitos" que existen en la región, pero, por otro lado, en los casos de mayor gravedad, llevan a sus enfermos con doctores particulares que cobran muy caro, como si el hecho de pagar garantizara el buen resultado del tratamiento o de la operación -para ello se vende hasta lo que no se tiene-. Las causas de mortalidad más comunes son la diabetes, el cáncer, los partos o complicaciones postoperatorias y las afecciones pulmonares o gastrointestinales. Pese a presunciones de que el sida empezó a hacer estragos en la zona, como consecuencia de la transmisión del virus por los trabajadores que van y vienen de Estados Unidos, no hay estadísticas al respecto ni campaña de información y prevención por parte de las autoridades sanitarias.

SITUACIÓN DE LAS MUJERES.

La mayoría de las mujeres asociadas en la Red son campesinas de zonas temporaleras, cuyo modo de vida tradicional ha ido trasformando debido a las condiciones antes señaladas. La intensidad de la migración ha dejado a los pueblos sin hombres, salvo los ancianos y los niños. Ha roto el núcleo familiar y cambiado los roles. Muchas mujeres se han convertido en jefas de familia y han tenido que asumir responsabilidades para las que no estaban preparadas. La migración también les ha abierto nuevas oportunidades de participación o superación, pero se trata de cambios muy rápidos y drásticos que ocasionan distintos tipos de desequilibrios, sobre todo porque se dan en un medio adverso.

TENENCIA DE LA TIERRA.

Las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres respecto a la tenencia de la tierra ejidal. La única posibilidad que existe para ellas de acceder a este recurso es cuando se quedan "solas", ya sea abandonadas, separadas, o viudas, a condición de que el esposo haya sido ejidatario y las hubiera inscrito como primeras sucesoras en el Registro Agrario Nacional. Obviamente, también pueden adquirir como cualquier ciudadano una pequeña propiedad y obtener las escrituras correspondientes, pero generalmente no tienen los recursos suficientes para tal operación.

En el marco de la nueva legislación, las avecindadas pueden comprar parcelas ejidales y tener el certificado parcelario a su nombre, lo que les da mayor autonomía, pero la situación general no es la de transmisión plena de los derechos. Aunque se observa una tendencia a la femenización y al envejecimiento de los núcleos agrarios debido a la migración de los hombres, se trata principalmente de una cesión temporal y limitada de poder para reemplazar a sus esposos en las asambleas o llevar a cabo algunos trámites, como la obtención de un subsidio a la agricultura estilo PROCAMPO. Al respecto Evelyne Sinquin dice: En el Centro, respecto a la tenencia de la tierra, hemos avanzado en el rescate del patrimonio para acabar con la vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres ante el ejido. Queda pendiente la transformación del patrimonio social en acciones individuales; es una preocupación que existe desde que empezamos, pero nos ha faltado tiempo. Hay que clarificar la propiedad social y la individual, sin descapitalizar a la empresa.

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