PARTIDOS POLÍTICOS Y ORGANIZACIONES SOCIALES

Partidos políticos

Si bien no hay información sobre el número de mujeres integrantes de partidos políticos, su participación de manera general se da a nivel de militancia de base y muy pocas llegan a ocupar cargos directivos. A fines de los años 80 se estimaba que representaban entre un cuarto y un quinto de los integrantes. La mayoría de los partidos políticos mantiene una secretaría o área de asuntos femeninos.

En 1989 se formó el Partido Femenino Guatemalteco, primero en su tipo que reúne a hombres y mujeres. En las elecciones de 1990 apoyó un candidato varón.

Existen diversos impedimentos que limitan o desincentivan la participación de las mujeres en los partidos: culturalmente no es visto como actividad femenina, a lo que debe agregarse su concentración en las tareas reproductivas asignadas en su rol tradicional, el analfabetismo y los bajos niveles educacionales.

Organizaciones sociales

El aumento de la participación económica de las mujeres en el ámbito urbano significó una creciente incorporación femenina al mundo sindical y profesional. También los procesos de modernización agrícola, así como los distintos grados de reforma agraria, provocaron su mayor presencia en cooperativas, sindicatos agrícolas y otras organizaciones sociales de desarrollo.

En la historia de la lucha democrática guatemalteca se registra el Frente Nacional Magisterial, organización de profesores que se destacó en la lucha contra la dictadura de Ubico (1931-1944). María Chinchilla, dirigenta asesinada por las fuerzas militares en 1944, simboliza esa acción.

En 1976, poco después del terremoto que sacudió al país, nació el Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS), que reunió organizaciones obreras, campesinas y grupos sindicales diversos, incluidos representantes de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), la Federación Autónoma Sindical Guatemalteca (FASGUA) que reunía ligas campesinas y la Federación de Trabajadores de Guatemala. Desde entonces ha estado presente en la mayoría de las luchas de los trabajadores con participación femenina.

Desde fines de los setenta e inicios de los ochenta, las mujeres guatemaltecas han participado en todos los sectores organizados: Cristianos Revolucionarios, el Comité de Unidad Campesina, el Frente Estudiantil Revolucionario "Robin García", la Coordinadora de Pobladores, Núcleos de Obreros Revolucionarios y otros.

La crisis económica, la pobreza y la represión militar han dado origen a organizaciones de defensa de los derechos humanos, de solidaridad con las víctimas de la violencia y la represión y de subsistencia, las que cuentan con gran presencia femenina, indígena y ladina. La organización de redes de solidaridad entre diferentes núcleos familiares para formar fondos comunes, procurar servicios o generar algún ingreso ha sido una de las tantas estrategias de la población pobre para subsistir.

En 1978 nació el Comité de Unidad Campesina (CUC), con el propósito de agrupar todas las organizaciones campesinas e impulsar la lucha conjunta obrero-campesina. Se autodefinía como "organización de jóvenes, niños, personas mayores, hombres, mujeres, indígenas y ladinos" y movilizó a importantes sectores campesinos con gran participación de mujeres. Llegó a reunir 150.000 miembros, en su mayoría indígenas. Forzado a la clandestinidad en 1980, tras el asesinato de veintinueve integrantes -quemados vivos en la ocupación pacífica de la Embajada de España en protesta por la represión militar- reemergió en 1987.

Rigoberta Menchú, india quiché y catequista cristiana, dirigenta del CUC, es mundialmente conocida por su testimonio de vida y el de su familia. Su padre fue uno de los muertos en la Embajada de España; su madre y hermanos, víctimas de la persecución militar. A los 33 años es fiel exponente de las mujeres integradas a esta lucha. Actualmente es postulada por organismos de derechos humanos de todo el mundo al Premio Nobel de la Paz.