

Para el café, 1994 fue un año movido. Los precios se duplicaron con respecto al año anterior, pero empezaron a bajar gradualmente después de alcanzar un máximo en septiembre. Este movimiento irregular tena varias causas: una tentativa de los paises productores que querían controlar de alguna manera la oferta. los rumores de que las cosechas iban a ser malas, sobre todo en Brasil, y las especulaciones que suelen seguir estos rumores. Después de años con cotizaciones bajas que ni siquiera cubrían los costes de producción, la subida de los precios beneficiará a los cafeteros. Sin embargo, esta subida también atrae a los intermediarios que vuelven al negocio del café y of recen sumas tentadoras en metálico. Como las pequeñas cooperativas de cafeteros normalmente no tienen el circulante necesario para hacerlo, su existenc a está en peligro. Pero enseguida que las cotizaciones vuelvan a bajar lo que, según los expertos, no debería tardar demasiado los cafeteros tendrán otra vez una urgente necesidad de poder confiar en su cooperativa.
Breve explicación del mercado del café
El precio mundial del café es básicamente una media ponderada de los precios de varios tipos de café. Se distingue, por ejemplo. el robusta del arábica. En teoría, no se puede hablar de un precio mundial del café. Sin embargo, se usa para detectar tendencias generales.
En los años 60, la sobreproducción de café mantuvo los precios bajos. La situación cambió a principios de los 70, cuando la producción y el consumo alcanzaron un equilibrio bastante bueno y el precio del café subió en la segunda mitad de la década hasta alcanzar cotizaciones a veces muy altas. Esta subida se debía a las heladas en Brasil. Después de 1980, los precios siguieron altos. con otro máximo en 1986 debido esta vez a la sequía que padecía Brasil. Pero este ultimo máximo fue seguido por un bajón del cual el mercado no se recuperó hasta 1993. cuando un movimiento alcista fue provocado en primera instancia por un acuerdo alcanzado por varios paises exportadores calle se habían finalmente puesto de acuerdo para restringir as exportaciones. La situación cambio ya antes de que los países cumplieran los compromisos del acuerdo: como los negociantes notaron un cambio de aire y empezaron a comprar mucho café, se anticiparon al movimiento alcista y de hecho lo provocaron. A mediados de 1994, este efecto fue reforzado por dos heladas sucesivas en Brasil. Los rumores se propagaron y transformaron el mercado del café en un segmento muy atractivo para los especuladores que, con su "demanda", desencadenaron estas alzas de precios. La cantidad de café vendido era mucho más grande que la oferta disponible. En septiembre, los precios alcanzaron un maxime: el tipo "Otros arábicas suaves" se vendía a 489,43 centavos de dólar el kg. En los últimos meses de 1994, los precios bajaron ligeramente y los especuladores dedicaron su atención a otras materas primas. Al final de diciembre el precio de "otros suaves" se fijó en 371,57 centavos por kg.
En el primer semestre de 1995, todo el café vendido estaba de hecho disponible para su entrega inmediata. Parece que la tendencia especulativa en el mercado de futuros ha desaparecido por una temporada.
De hecho, la subida drástica de 1994 fue acompañado por un descenso de la producción. Según la Organización internacional del café (OIC), la producción mundial de café en el 1992 era de 95,8 millones de sacos (de 60 kg). Un año después, bajó hasta 91 millones de sacos y la producción del año pasado se estima en unos 89 millones de sacos. El consumo pasó de 96,7 millones de sacos en 1993 a 96,4 en 1994. Las previsiones de la OIC para la cosecha actual (1994-95) y la siguiente (1995-96) son de 91,9 millones y 85,2 millones de sacos respectivamente. Si el consumo está en torno a los 95 millones de sacos, podría haber una penuria grave, que sin embargo no durará. Las altas cotizaciones del café en 1994 han incentivado la plantación de nuevos arbustos y el cuidado de los que ya existen. Además, pocos otros cultivos ofrecen mejores perspectivas y la producción asiática sigue en auge. A largo plazo, hay un riesgo real de sobreproducción, a menos de que los paises productores alcancen acuerdos eficaces que rijan la producción tota y su distribución.
Las especulaciones en el mercado de las materias primas y los intereses que se juegan alli hacen que el mercado del café sea muy susceptible a los rumores que a veces tienen el carácter de una profecía que se cumple. Sin embargo, los cafeteros no se benefician de las ganancias cosechadas gracias a la especulación.
También es verdad que el mercado del café parece sujeto a fluctuaciones casi por naturaleza. Precios altos incitan al productor a cuidar mejor sus arbustos y plantar más. Después de unos años, sus inversiones se traducen en un aumento de la oferta, lo que afecta a los precios. Cuando éstos son bajos, los cafeteros descuidarán sus arbustos, lo que hará disminuir la oferta y reiniciarse el ciclo. Brasil juega un papel determinante en este mercado. La región donde se concentra la mayor parte de la producción de café puede padecer heladas en la noche. Dado que Brasil es el mayor productor, una cosecha mala (o el rumor de que la cosecha va a ser mala) tiene un impacto inmediato sobre las cotizaciones del café. Sin embargo, para Brasil el café es sólo uno de los muchos productos de exportación y la economía brasileña no sufre demasiado de las fluctuaciones, al contrario de algunos países africanos, como Burundi, Ruanda o Uganda cuyas economias dependen en buena medida de las exportaciones de café. A pesar de esto, su cuota de mercado es pequeña y no tienen influencia sobre los precios. Acuerdos internacionales
Los gobiernos de los paises exportadores e importadores han intentado varias veces estabilizar las cotizaciones del café. Desde 1962, la OIC ha concluido cuatro acuerdos internacionales del café hasta el derrumbe del último en 1989. El principal instrumento de esta política era la repartición entre los miembros de contingentes de exportación que se aplicaban en cuanto el precio mundial bajaba de un cierto umbral. Pero la repartición de estos contingentes se convirtió en un problema grave, sobre todo cuando ciertos países asiáticos pidieron un aumento de su cuota de mercado °. Además, no era fácil hacer respetar los contingentes. Para cumplir con sus obligaciones de deudores, los miembros de la OIC se pusieron a exportar sus excedentes de café a países que no se habían adherido a la organización. Y los tostadores de café no podían siempre obtener los tipos y las calidades de café que necesitaban para sus mezclas.
Debido a los precios bajos, varios países exportadores alcanzaron en 1993 un acuerdo para imponer restricciones voluntarias a sus exportaciones. Esta Asociación de países productores de café (APPC) contaba al principio con 28 miembros que representaban aproximadamente el 85% de la producción total de café. Uno de los nuevos paises productores, Indonesia, se adhirió más tarde (abril 1994). Esta asociación desencadenó el aumento de precios al final de 1993, cuando sus miembros empezaron a retener el café. Cuando los precios alcanzaron niveles récord debidos en parte a los rumores sobre la cosecha brasileña, esta medida se volvió superflua. Cabe añadir que no todos los exportadores son miembros de la asociación. México, por ejemplo, no se ha adherido, en parte porque su principal contraparte comercial, Estados Unidos,se opone con tenacidad a esta infracción a las reglas de la economía de mercado. En julio de 1995, ante la caída de los precios, Colombia y los paises de Centroamérica decidieron limitar sus exportaciones de café. Brasil se adhirió a este movimiento, seguido de los principales paises exportadores de Asia y Africa. Estos países quieren limitar sus exportaciones a 60 millones de sacos, o sea 10 millones de sacos menos que el consumo de los importadores. De esta manera, la APPC intenta reducir a niveles normales las enormes existencias que los países consumidores han ido acumulando en los últimos años.
Primero, una subida del precio mundial no se repercute directamente en los productores. Los gobiernos se reservan una parte a título de aranceles. Las agencias estatales de compra, frecuentes sobre todo en Africa, también reciben su parte. Y, finalmente, hay empresas exportadoras e intermediarios (privados). Estos tienen mala fama, sobre todo en América Latina, porque se aprovechan de la dependencia de los agricultores.
En segundo lugar, los beneficios de una subida brusca de los precios van sobre todo a organizaciones que tienen mucho café en stock en aquel momento: negociantes, especuladores, tostadores, etc. y no, en la mayoría de los casos, campesinos. Lo más probable es, de hecho, que éstos hayan descuidado sus arbustos o, peor, los hayan arrancado después de un largo período de precios bajos. Aunque pudieran reaccionar frente a los precios altos e invertir mucho dinero en sus cultivos, tendrían que esperar mucho tiempo antes de cosechar el café y... los beneficios. Cabe repetir que no todos los campesinos pueden invertir. Además, los países y productores que sí pueden y quieren verán que sus esfuerzos simultáneos provocarán una sobreproducción y un nuevo bajón de los precios.
En tercer lugar, los precios altos tienen incidencia en el funcionamiento y la supervivencia de las cooperativas de pequeños productores. El café se ha vuelto atractivo otra vez. Con una oferta limitada. los precios suben y la demanda es alta. Los intermediarios locales ofrecen precios tentadores y pagan al contado, mientras que las cooperativas no tienen el capital circulante necesario para ofrecer en aquel momento precios más altos, puesto que deben primero vender el café. Aunque el precio final que pagan a los productores es más alto, a muchos de ellos les cuesta resistir al dinero contante y sonante con que los intermediarios les tientan. Después de años de precios bajos, los pequeños cafeteros quieren finalmente una parte de los beneficios y las cooperativas ven con desesperación cómo sus miembros tratan con los intermediarios. Esta situación hipoteca fuertemente el porvenir de las cooperativas, sobre todo las más débiles. Si desaparecen, sus miembros dependerán otra vez totalmente de los intermediarios, una perspectiva inquietante de cara a la próxima bajada de precios.
Si bien las inversiones en la expansión de la producción pueden crear empleo para los recolectores, es poco probable que el dueño de una plantación asigne el aumento de ingresos a pagar mejores sueldos, puesto que el sueldo de los trabajadores está determinado en parte por el mercado local de trabajo.
Unión europea y Lomé
Todo el café importado en la UE está sometido a un arancel que aumenta con el grado de transformación del café. Este arancel progresivo tiene como objetivo proteger a los tostadores europeos contra la competencia extracomunitaria (otros países europeos, América del Norte). Por esto, la mayor parte del café se importa sin transformar, o sea en grano de café verde sin tostar .En el último acuerdo GATT, la UE se ha comprometido a reducir sus aranceles en los próximos años de 4 a 0% para el café verde sin tostar, de 13,8 a 7,5% para el café tostado y de(16)5 a 9% para el café tostado descafeinado. Por muy considerable que sea esta reducción, no se trata de la supresión de los aranceles, ni del sistema de aranceles progresivos.
La existencia de aranceles permite favorecer a ciertos paises exportadores, puesto que un arancel bajo es una ventaja comparativa para los paises beneficiados. La UE utiliza mucho este mecanismo: de conformidad con la Convención de Lomé (un acuerdo concluido por la UE y las antiguas colonias de los Estados miembros), el café de los paises de la zona llamada ACP tiene acceso libre al mercado europeo, mientras que los Paises menos avanzados (PMA, que son, en algunos casos. los mismos que los paises ACP) no pagan aranceles sobre el café sin tostar y el café tostado, o mismo que cuatro paises andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú! y ciertos países centroamericanos (Panamá, Costa Rica. Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala). Estas suspensiones provisionales de los aranceles pretenden evitar que loscafeteros se dejen tentar por el cultivo de la coca.
Este régimen preferencial tiene como consecuencia que unos pocos paises (Brasil, México, Indonesia y Vietnam) no se beneficias con estos acuerdos especiales, lo que es una forma de discriminación. La próxima reducción de los aranceles impuestos en el café, y sobre todo el arancel nulo sobre el café verde, pondrá fin en gran medida a esta injusticia.
Además de los aranceles, varios miembros de la UE recaudan una serie de impuestos internos. En Alemania y Bélgica, por ejemplo, hay impuestos nacionales elevados sobre el café. Aunque estos régimenes son obstáculos al libre comercio eterno no parece probable que influyan en la demanda por el producto en cuestión. Dentro de ciertos límites. la demanda de café es poco elástica.
¿Hasta qué punto estos aranceles progresivos impiden el nacimiento de una industria de transformación en los países en desarrollo? Desde un punto de vista económico, el desarrollo de tal industria sería un paso adelante significativo. Sin embargo, hay obstáculos en el camino. El primero es que el café tostado "caduca" rápido, mientras que el café verde se puede conservar algún tiempo. Por esto, conviene que el tostado se haga lo más cerca posible de los consumidores, tanto en el espacio como en el tiempo. Además, la mayoría de las marcas de café se componen de mezclas de distintos países. Tostar, moler y mezclar el café en los países en desarrollo implicaría entonces un cambio sustancial de los flujos comerciales. Finalmente, para hacer mezclas se necesita conocer muy a fondo los gustos (cambiantes) de los consumidores. Estos obstáculos, que no son insuperables, complican bastante el panorama. Otro factor importante es que el comercio y la transformación del café está en manos de unas pocas transnacionales y todo "traslado" de la transformación del Norte al Sur implica entrar, tarde o temprano, en conflicto con sus intereses y estrategias. El arancel progresivo no es, claramente, el único aspecto del problema.''
Cualquier tipo de comercio necesita productos de calidad y una producción constante. Con esto en la mente, las organizaciones de comercio justo han apoyado a sus proveedores de café casi desde el principio. Esta ayuda se hace de diversas formas: asistencia técnica para mejorar la calidad del café, compra de un camión para aumentar las posibilidades de venta, consolidación de las cooperativas u otras formas de asociación. Algunas rganizaciones de comercio justo han creado programas especiales de apoyo (Traidcraft Exchange en Gran Bretaña y Fair Trade Assistance en los Países Bajos).
Marcas del comercio justo El lanzamiento de marcas o sellos de garantia del comercio justo ha supuesto un fuerte estimulo para el comercio del café "justo". Al plasmar sus principios en una marca del comercio justo, las organi- zaciones de comercio justo proponen a las empresas comerciales regulares un modelo que pueden adoptar. Todos los importadores o tostadores de café que cumplen los criterios establecidos (precios prefinanciación) pueden utilizar la marca, lo que permite a los consumidores distinguir el café "justo"' de los demás cafés del supermercado. La organización que administra la marca vela por el cumplimiento de los criterios.
Max Havelaar, la primera marca del comercio justo, se lanzó para el café en 1988 en los Paises Bajos. Hoy en día las marcas se aplican al café en unos diez paises europeos y también fuera del continente. La marca Max Havelaar existe no sólo en los Paises Bajos sino también en Bélgica, Francia, Suiza y Dinamarca. Otra iniciativa similar es el sello TransFair, utilizado en Alemania, Austria, Italia, Luxemburgo, Canadá y Japón. En el Reino Unido, existe la Fairtrade Mark, que sigue los mismos criterios que las dos otras marcas. En cuanto a volumen de ventas, el café se ha convertido en el producto más importante del comercio justo en Europa, con una cuota de mercado media de 1,4%.
El comercio justo del café no se debe limitar a las organizaciones creadas para tal fin: el objetivo final es que todo el comercio internacional pueda superar los tests sociales y ecológicos. Para cambiar estas estructuras comerciales, hay que dirigirse a Bruselas, puesto que la Comisión europea determina los aranceles que gravan la importación de café y puede hacer uso de su poder para concluir un nuevo Acuerdo Internacional del Café. En 1993 y 1994, los miembros de la EFTA pidieron en sus campañas mejores condiciones para el comercio del café y exigieron de la Comisión europea la abolición de las restricciones a la importación, la conclusión de un nuevo Acuerdo Internacional del Café o, por lo menos, un Acuerdo Europeo y la creación de un programa de diversificación para los cafeteros. La consulta en las capitales europeas reveló que las propuestas no gozaban del apoyo necesario. Sin embargo, la Comisión europea subrayó la importancia del café "justo" y acordó examinar la posibilidad de crear un programa de diversificación para los cafeteros.
En los últimos años, las explotaciones familiares han registrado un bajón importante de los ingresos derivados del cultivo del café (hasta la subida de 1994). En la campaña 1992-93, la única manera de cubrir los costes de producción era utilizar métodos tradicionales de producción, sin el uso de productos químicos, y vender la producción a través de las federaciones de cooperativas de pequeños cafetaleros(23), puesto que invertir en la producción o vender a los intermediarios sólo provocaba pérdidas. La caída de los ingresos obligó a los pequeños cafeteros a reducir drásticamente la mano de obra y los inputs, por lo que descuidaron sus arbustos.
La baja cotización del café también puso un punto final al "Programa de mejora de los pequeños cafeteros" de la Agencia internacional para el desarrollo (AID), el instituto of icial de ayuda al desarrollo del gobierno de Estados Unidos. Creado a principios de 1990, el programa pretendía mejorar la gestión técnico-comercial de la producción de café a baja escala. Los créditos eran una parte esencial del programa, puesto que los pequeños cafeteros casi no tenían posibilidades de recibir préstamos de los bancos. En la práctica, sin embargo, la estrategia de la AID no fue capaz de mejorar la situación de los pequeños cafeteros: la baja cotización del café en el mercado mundial no les motivó para que invirtieran en la plantación de arbustos de café.
Los trabajadores estacionales del café también sufrieron las consecuencias de los precios del café, bajos hasta el 1994. Cuando los precios cayeron, hubo numerosos despidos - la mano de obra es uno de los primeros gastos que se recortan en las grandes y medianas lantaciones.
La explosión del precio del café en 1994 cambióradicalmente el panorama: el café ha recobrado su carácter atractivo y es rentable invertir en él, hasta para explotaciones familiares. Sólo cabe una pregunta: ¿hasta cuándo?
El cultivo está sobre todo en manos de pequeños cafeteros, puesto que Uganda nunca ha tenido un sector de plantaciones. En el pasado, el Codee Marketing Board, un organismo estatal, tenía el monopolio de las exportaciones, que fue suprimido en 1990 cuando cuatro federaciones de cooperativas recibieron la autorización para exportar café. En constante aumento, su proporción en las exportaciones totales ya alcanza el 40%. Una de estas federaciones se llama "Banyankole Kweterana Cooperative Union" (BKCU) que reune a unos 40.000 productores (de los cuales el 10% son mujeres) agrupados en cooperativas locales. A través de BKCU, centenares de miles de personas proveen café a tostadores holandeses y alemanes que participan en el comercio justo. Entre 1991 y 1994, el precio medio que recibieron por su producto fue tres veces superior al precio mundial. El rápido aumento en 1994 cambió radicalmente esta situación, por lo que el precio mundial y el precio garantizado pagado por las organizaciones de comercio justo están ahora más equilibrados. Puesto que el gobierno ugandés liberalizó hace poco el comercio del café, el aumento de los precios constituye una amenaza indirecta para las cooperativas. Los intermediarios han empezado a recorrer los pueblos para comprar los mejores cafés of reciendo precios mejores que los de las cooperativas. Estas invierten la diferencia entre el precio de compra y el de venta para financiar toda una gama de infraestructuras comunitarias. Ahora tienen que encontrar la manera de que los campesinos no se desliguen de ellas.
La alta cotización del café no es sólo provechosa para los pequeños cafeteros sino también para el país en general. Puesto que los beneficios de la venta del café están gravados con un impuesto del 19%, los ingresos del gobierno han aumentado muchísimo. Después de muchos años de guerra civil, dictaduras y desorden, Uganda se ha volcado con entusiasmo en la reconstrucción del país que empieza ahora a dar frutos, gracias en parte al nivel de los precios del café.