El enfoque oficial estadounidense liga al narcotráfico con la guerrilla como un solo enemigo (sobre todo en Colombia y Perú).
Y expresamente en el Documento de Santa Fe II, donde se articulan las propuestas para las relaciones entre EE.UU. y América Latina, se sigue aludiendo como enemigos fundamentales al: Comunismo, terrorismo y tráfico de drogas, y agotado el primer fantasma queda el tráfico de drogas como la mayor amenaza reconocida en América Latina.
Lo que si es probable es que el narcotráfico decora sus actividades con una presunta ideología nacionalista y antiimperialista:
"Los narcóticos son el arma que tienen los pueblos latinoamericanos para dar su lucha de liberación nacional y destruir a la sociedad estadounidense".
La palabra "narcoguerriliero" ha sido acuñada en EE.UU.
A través del término narcoguerriliero se quiere vincular a la guerrilla con el negocio del narcotráfico y así mantener un desprestigio ante la opinión pública.
Lo que si hay es un tratamiento distinto con respecto a los narcotraficantes y los guerrilleros.
El tratamiento jurídico, político y militar de las dos actividades es bien distinto por parte del Estado. Se aplica la mano blanda y cómplice con el narcotráfico, y la política de exterminio y mano dura con la guerrilla.