Antes de que llegue al consumidor directo pasa por un proceso de adulteración donde se la mezcla con lactosa, anfetamina, leche en polvo, harina, etc., con lo que el producto destinado al consumo no tiene más de un 12 a un 15% de cocaína pura. El Kg. original ha terminado valiendo entre 200.000 y 500.000 dólares.
De estas ganancias los que más se aprovechan son los países consumidores donde se realiza el blanqueo de los narcodólares e igualmente son los que suministran los productos químicos para la transformación de la pasta básica en clorhidrato de cocaína o cocaína pura.
También proveen de armas a los gobiernos y a los narcotraficantes.
Estos países son el centro de un negocio que es uno de los mecanismos de acumulación financiera más importante, el negocio de la droga mueve en el mundo cada año unos 300 mil millones de dólares (300.000.000.000).
El valor monetario del tráfico de drogas ha superado al comercio internacional del petróleo y sólo es inferior al comercio de armas.
La producción de cocaína también ha modificado las economías de los países productores como Bolivia, Perú y Colombia.
En Bolivia los ingresos anuales por la coca (600 millones de dólares) equivalen al valor de todas sus otras exportaciones, aun cuando la producción en millones de dólares por derivados de la coca asciende a 4.000 millones.
Trabajan 300.000 bolivianos que representan el 20% de la fuerza laboral adulta.
En Perú la industria de la coca supone unos ingresos aproximados de 1.000 millones de dólares anuales, es decir, el 30% de todos sus ingresos por exportaciones legales. Da trabajo al 15% de la población activa.
En Colombia la economía está influida por los ingresos de las exportaciones de drogas, valorados en 1.000 millones de dólares, son superiores a los del café. El negocio beneficia por lo menos a 600.000 personas de todas las esferas sociales, lo que contribuye a mantener la tasa oficial de desempleo en un 12% y reducir así los potenciales conflictos sociales derivados de una economía legal que margina a vastos sectores de la población.
Los narcotraficantes han convertido las regiones en que se produce la droga en enclaves de bonanza económica.
Los carteles proporcionan créditos e incluso seguros a los grupos que les entregan su cocaína para la distribución y comercialización.
Los campesinos productores de hoja de coca, así como la mano de obra empleada en la producción de pasta de cocaína mejoraron su nivel de renta, si se compara con los plantadores de otros productos.
Hay que señalar otros grupos participantes:
- Pilotos,
- Químicos.
- Guardaespaldas.
- Intermediarios financieros y comerciales.
- etc.
Ha llegado a ser tan productivo el negocio de la cocaína en estos países que en 1985 el Cartel de Medellín propuso pagar la deuda externa de Colombia, por un valor de 11.000 millones de dólares.
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