La hoja de coca es secada previamente sobre una superficie de tierra apisonada, después se la torrefacta" y a veces se la deja fermentar.
El "coquero" como se le denomina al mascador de coca, lleva siempre una pequeña provisión de hojas en un saquito de lana: "chuspa".
Lleva también un pequeño recipiente de cuello largo, el "iscupuru", que contiene la ceniza o el polvo indispensable para la formación del "chicote". Adicionado con una substancia alcalina, la cocaína se disuelve mejor en el agua (por tanto en la saliva). Añadiendo ceniza o cal el coquero extrae más cocaína.
Para masticar la coca el coquero hace una bola con la hoja y la coloca en la boca.
Cuando la saliva la ha humedecido suficientemente introduce la barrita en el "iscupuru" y la retira cubierta de polvo, con el cual frota el "chicote" en su propia boca.
Una vez humedecido y mezclado la bolita no se masca, sino que se sujeta entre los dientes y la mejilla.
En 45 minutos se absorbe todo el jugo y con él casi toda la cocaína; tenida como medida de tiempo en las altiplanicies andinas, se dice que tal o cual pueblo está a 5 ó 6 cocadas de camino.
VIII. Posibles estudios a realizar. Sugerencias
La erradicación de la coca y su anatema supone un genocidio cultural. Es interesante relacionarlo con la cada vez mayor profusión de sectas que tratan de introducirse entre los pueblos indígenas, una vez que se les desvincula de sus ritos y tradiciones.